Abandonaron cinco vacas en una isla remota y, 130 años después, el ADN reveló qué ocurrió con el rebaño

Dejar apenas unos animales en una isla lejana, sin cría controlada ni llegada de nuevos ejemplares, parece una receta segura para la desaparición. Sin embargo, cinco vacas llevadas a la Isla Amsterdam en 1871 dieron origen a un rebaño que llegó a alcanzar casi 2.000 individuos.
Décadas más tarde, muestras conservadas de ADN permitieron reconstruir cómo una población tan pequeña logró atravesar un cuello de botella genético extremo.
¿Cómo llegaron cinco vacas a la Isla Amsterdam?
Los animales fueron trasladados desde la Isla Reunión por un granjero francés que intentó establecerse en el territorio. La experiencia duró poco, y el grupo de vacas quedó en la isla cuando el asentamiento fue abandonado en 1871.
La Isla Amsterdam tiene origen volcánico, ocupa aproximadamente 55 kilómetros cuadrados y se encuentra a unos 4.440 kilómetros al sudeste de Madagascar. Sin la llegada de nuevos bovinos, todos los descendientes terminaron cargando combinaciones genéticas provenientes de ese pequeño grupo fundador.
Por qué el aislamiento amenazaba al rebaño desde el principio
Las poblaciones que comienzan con pocos individuos enfrentan un riesgo mayor de perder diversidad genética. Los parientes cercanos tienden a reproducirse entre sí, lo que aumenta la posibilidad de que variantes perjudiciales aparezcan en doble dosis y afecten la supervivencia o la fertilidad:
- El efecto fundador limita los genes disponibles desde la primera generación.
- La consanguinidad aumenta cuando los descendientes comparten ancestros recientes.
- Enfermedades, falta de alimento o eventos climáticos pueden afectar a gran parte del grupo.
- La ausencia de nuevos animales impide la entrada de diversidad genética externa.
¿Cómo llegaron las vacas a casi 2.000 animales?
El rebaño logró reproducirse rápidamente tras su introducción. La población alcanzó picos cercanos a los 2.000 animales en 1952 y 1988, aunque atravesó reducciones provocadas por una enfermedad infecciosa y, más adelante, por acciones de control.
El estudio publicado en la revista Molecular Biology and Evolution indica que el cuello de botella inicial fue intenso, pero relativamente corto. Como el número de individuos creció en pocas generaciones, parte de la variación genética presente en los fundadores se mantuvo circulando en la población.
Qué reveló el ADN de las vacas sobre su origen. Foto: PexelsQué reveló el ADN de las vacas sobre su origen
Los investigadores trabajaron con muestras de 18 individuos, 12 recolectadas en 1992 y seis en 2006. Todos fueron genotipados, mientras que ocho genomas completos permitieron un análisis más detallado de la ascendencia y la diversidad:
– Cerca del 73,1% de la ascendencia provenía de bovinos taurinos europeos.
– El otro 26,9% estaba vinculado a cebúes del Océano Índico.
– Los linajes europeos más cercanos incluían animales de la Isla de Jersey.
– La porción cebuina se acercaba a poblaciones de Madagascar y Mayotte.
– El ADN confirmó un grupo fundador equivalente a apenas cinco animales.
Por qué la consanguinidad no provocó un colapso inmediato. Foto: PexelsPor qué la consanguinidad no provocó un colapso inmediato
Los genomas presentaban aproximadamente un 30% de consanguinidad, un nivel elevado. A pesar de eso, los científicos encontraron solo una reducción moderada de la diversidad genética, y no el empobrecimiento profundo que podría haberse producido si el rebaño hubiera permanecido pequeño durante muchas generaciones.
La ascendencia mixta también ayudó. Los fundadores reunían variantes de bovinos europeos y cebúes del Océano Índico, formando una base genética más heterogénea de lo que la apariencia de un grupo de apenas cinco individuos podría sugerir.
¿Las vacas cambiaron rápidamente para sobrevivir en la isla?
Una hipótesis anterior sostenía que los animales habrían desarrollado enanismo insular, reduciendo su tamaño para sobrevivir con recursos limitados. El análisis genómico más reciente no encontró evidencias sólidas de esa transformación acelerada, y señaló que los fundadores probablemente ya presentaban un porte reducido.
Las señales de selección aparecieron principalmente en genes relacionados con el sistema nervioso y el comportamiento, posiblemente vinculadas al paso de animales domésticos a una vida asilvestrada. Las condiciones climáticas también se parecían a las de regiones de origen de parte de la ascendencia europea, lo que sugiere cierta adaptación previa.
Un final marcado por la recuperación del ecosistema
El crecimiento del rebaño trajo consigo otra complicación. Los animales empezaron a consumir y pisotear la vegetación nativa, mientras la isla albergaba especies raras y zonas importantes para las aves marinas. Las medidas de control comenzaron en 1988, y la población bovina fue eliminada por completo en 2010.
Las muestras conservadas antes de la retirada permitieron que la historia genética del rebaño no desapareciera junto con el último animal. El caso muestra cómo un puñado de fundadores puede dar origen a una población numerosa, pero también revela el conflicto entre preservar un linaje asilvestrado singular y recuperar un ecosistema insular vulnerable.
Fuente: www.clarin.com



